Red Bull Arena… una fiesta inolvidable

La gran victoria de Red Bulls ante DC United tuvo sus puntos altos y creo que mas que nunca hace falta resaltarlos y esperar que se repitan. Le hicieron muy bien al equipo, a la Liga y al fútbol en general. El día después del encuentro ya nada era igual y no precisamente por los puntos que se sumaron y se seguirán acumulando en casa, de visitante, con público o sin él.

El increíble ambiente del estadio de Harrison, tantas veces soñado, anticipado desde que tuvimos la oportunidad de vivir su inauguración, dio paso a los elogios generales, transformándose casi en un espectáculo de Broadway trasladado al deporte.

Podríamos comenzar por la forma que los aficionados llegaron desde todos los puntos posibles, en cualquier medio de locomoción, desde Nueva York en el tren que acompañaba la fiesta permitiendo a los fanáticos colocar banderas y entonar cantos con un panorama muy similar a los continuos traslados europeos.

La fiesta fue completa, por fin se volvió a llenar y no precisamente por el empuje de los medios, algo indiferentes aún, sino por el deseo de la gente a pesar de ser un día de gran competencia, en el que la ciudad dividió sus preferencias al disputarse nada menos que la famosa ‘Serie del Subway’, una de las competencias de béisbol más importantes de la zona, el gran clásico entre Yankees y Meets, pero que no pudo impedir que se colocara el cartel de ‘sold out’ en la taquilla del Red Bull Arena.

Dentro del campo si el comienzo fue duro, el final dio paso a un entusiasmo sin medida que es seguro, llevará una cantidad similar de aficionados a ubicarse en los mismos sitios para el próximo partido. Red Bulls superó la sorpresa del gol inicial y martilló una y otra vez durante todo el primer tiempo en agradecimiento del impresionante marco que mostraban las tribunas.

Los puntos altos de la jornada parecían no terminar. Al golazo inicial del empate convertido por una de las caras nuevas que ya son realidad, le siguió el segundo casi mejor que el primero y con el mismo autor, era la noche también de Brandon Barklage, que seguro no la olvidará en toda su carrera.

La gran actuación de Rafa Márquez, avalando en forma permanente una actuación general de mucho mérito, demostrando su total vigencia futbolística, fundamental para el gol de la victoria que convirtiera Jan Gunnar Solli para hacer explotar el estadio. La emoción de Heath Pearce, rindiendo al máximo en la posición que le toque defender su nueva casaca, con el compromiso por trayectoria y por dominio del ambiente nada menos que como capitán.

Y si faltaba algo, la ovación de la multitud cuando Hans Backe dio la orden para que Thierry Henry saltara al campo de juego, sin el mejor estado físico, sin el ritmo necesario por sus días ausentes, pero demostrando la permanente adhesión con el club.

No se puede asegurar que el Red Bulls sea campeón, pero el espectáculo está asegurado en cada presentación, crece y nadie lo puede negar. Que bueno es tener la oportunidad de ver los mejores espectáculos de fútbol del mundo a través de la televisión, pero nada es más importante para el verdadero fanático, que estar presente, alentar a su equipo en la cancha, disfrutando de todo lo que éste le ofrece. Un momento inolvidable.